Torá en Español

Old Hebrew Prayer Book

Parashat Vaietzé

El mensaje de los ángeles

Leí hace un tiempo que en el año 1922 el Tesoro de los Estado Unidos cometió vergonzoso error. A la hora de acuñar sus monedas, en lugar de estampar el lema que acompaña a cada billete y a cada moneda americana desde sus comienzos (In G-d we trust, Creemos en Di-s), grabaron la consigna ‘In GOLD we trust’ (Creemos en el oro). Este acto fallido no hace más que expresar un signo de nuestros tiempos: el amor por el dinero muy por encima del amor por Di-s.

Nuestra tradición enseña que estas alternativas son casi excluyentes. O se cree en Di-s, o se cree en el oro.

En la Parashá de esta semana, vamos a leer acerca del célebre sueño de la escalera de Iaakov. Entre las tantas interpretaciones que se le han dado a este sueño hay una muy curiosa e interesante que hoy deseo compartir con ustedes. El Midrash nos cuenta que Di-s mostró en este sueño a dos de sus descendientes: uno fue Moshé, que subió hasta el mismísimo Cielo y el otro fue Koraj que –literalmente- fue tragado por la tierra.

¿Por qué justamente Di-s muestra en este sueño a Moshé y a Koraj?
Los dos fueron hombres de fortuna. Uno, Moshé, la consagró al Cielo y llegó a ser padre de todos los Profetas y maestro de todo Israel. El otro, Koraj, la consagró a intereses miserables y terminó siendo tragado por los abismos.

Es de destacar que la palabra ‘Sulam' (Escalera), tiene en hebreo el mismo valor numérico (136) que la palabra ‘Mamón’ (dinero) y la palabra ‘Oni’ (pobreza).

Tal es el poder del dinero. Quien lo utiliza como un medio, y lo consagra a fines nobles e invierte en el futuro de sus hijos, y ayuda a los que menos tienen, y promueve el desarrollo de instituciones judías, puede llegar hasta el Cielo. Pero, quien lo utiliza como un fin en sí mismo y lo consagra sólo a satisfacer sus propios apetitos, llega al peldaño más bajo y es ‘Pobre’ aun cuando lo tenga TODO.

La auténtica calidad de una persona no se evalúa por lo poco o lo mucho que tenga, sino por el papel que cumplen las posesiones materiales en su vidas. El tema –como siempre- es tener bien en claro en qué se cree: si en G-D o en el GOLD.

Por eso, tengamos siempre en cuenta que el oro alimentó a un becerro, pero también le dio brillo al Beit HaMikdash…¿De qué lado estás?