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  • Foto del escritorGustavo Surazski

La Fiesta del sonido

Cada una de las festividades de Israel hace hincapié en alguno de los cinco sentidos del cuerpo humano.

La festividad de Sukot enfatiza el sentido del tacto ("Y tomaréis en el primer día del fruto de buenos árboles, ramas de palmeras, y ramas de árboles frondosos, y sauces del arroyo") (Vaikrá 23, 40).
Januká, con sus luminarias, hace hincapié en el sentido de la vista ("no se nos permite usarlas sino sólo contemplartlas")
Pesaj, en el sentido del gusto (debemos beber cuatro copas, y saborear el gusto de las matzot y el maror).
Shavuot es una fiesta de fragancias. Cuando la Shejiná se posó sobre el Monte Sinaí, el fuego no quemó todo el entorno, sino que lo revivió, y toda la montaña se cubrió de pasto y flores (por ello acostumbramos en Shavuot a decorar las sinagogas con flores). .
(Purim es una fiesta donde los sentidos pierden el sentido e Iom Hakipurim una festividad en la que los sentidos se ven neutralizados y nos asemejamos a los ángeles de servicio divino que no comen ni beben).

Nos está faltando Rosh Hashaná.
Rosh Hashaná es una festividad en la que el sentido de la audición se coloca en el centro de la escena.

Quiero plantear dos preguntas y ofreceré una respuesta a ambas.

Entre todos los motivos conocidos de Rosh Hashaná, las Escrituras sólo mencionan que Rosh Hashaná es "Iom Teruá" (Día de sonido del Shofar) (Bemidvar 29, 1).

La Torá no menciona que Rosh Hashaná sea el "Día del Juicio" (Iom Hadín) ni menciona al fruto de la granada. Ni tan siquiera menciona el hecho de que nuestra festividad marca el inicio del año (Según las Escrituras el primer mes es el mes de la salida de Egipto) y Iom Teruá cae en el séptimo mes.

¿Por qué entre todos esos motivos sólo se menciona el sonido del Shofar ("Iom Teruá").

....

Los Rabinos medievales discreparon en cuanto a la bendición que se pronuncia antes del toque del shofar.

Según el Rambam -opinión que ha sido aceptada como Halajá- uno debe bendecir "lishmoa kol sofar" (Bendito eres Tú Dios nuestro Rey del universo que nos ha consagrado con Sus preceptos y nos ha prescrito escuchar la voz del shofar). De acuerdo al Rambam, el objetivo central de este precepto tiene que ver con la capacidad de escuchar.

Esto se asemeja en cierta forma al precepto de la suká. No existe un precepto de construir una suká, ni se pronuncia bendición alguna al hacerlo. El precepto es habitar en ella. Para habitarla es necesario construirla, pero la construcción de la suká es sólo un medio para cumplir la esencia del precepto.

Con el shofar, de acuerdo al Rambam, ocurre lo mismo: tocar el shofar es un medio para cumplir la esencia del precepto que es escuchar su sonido.

A diferencia del Rambam, Rabenu Tam afirma que debe pronunciarse la bendición "al tkiat shofar" (Bendito eres Tú Dios nuestro Rey del universo que nos ha consagrado con Sus preceptos y nos ha prescrito tocar el shofar), dado que tocar el shofar es la esencia del precepto.

Rambam se centra en el acto de oír e interiorizar, mientras que el rabino Tam se centra en el acto de soplar y exteriorizar desde el interior hacia el exterior.

Como ya he dico, de acuerdo a la Halajá, bendecimos de acuerdo a la opinión del Rambam. Por eso resulta desconcertante la firma de la bendición de los Shofarot que pronunciamos en Musaf: “Bendito eres Tú Dios, que oye con misericordia la voz del shofar de su pueblo Israel”. En sintonía con ello, también decimos en "Areshet sefateinu" que Dios “Comprende y escucha, mira y presta atención a la voz de nuestro shofar”.

¿¡No era que el precepto se aplicaba a nosotros!? ¿Por qué afirmar que Dios escucha el sonido del shofar? A nosotros Él nos prescribió oir la voz del shofar...¿o acaso el destinatario de estre precepto es el Creador?

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La Torá nos dice que fuimos creados a imagen de Dios. "Y sopló en su nariz hálito de vida" está escrito (Bereshit 2, 7).

Esto significa que Dios, según la descripción bíblica, colocó la chispa de vida que se aloja en nuestro corazón a través de un soplido. Pero no sólo allí. También al aparecerse en el monte Sinaí, Dios se presentó acompañado por el sonido de un shofar.

Entre los 613 preceptos, el único que se puede cumplir a través de un soplido es el precepto del shofar. Pareciera que el soplido es el lenguaje en común que tenemos con el Señor del mundo. Nos transformamos en humanos a través del soplido, recibimos la Torá a través de otro soplido, y suplicamos clemencia a través del soplido.

Si bien la Halajá se estableció de acuerdo a la opinión del Rambam, la opinión de Rabenu Tam completa de manera perfecta el panorama. A nosotros se nos ordena escuchar...¡pero cuando escuchamos, Él también escucha! En este día hay una completa simbiosis entre nuestro oído y Su oído.

En Rosh Hashaná los hijos y el Padre hablan el mismo idioma. El nos prescribió "oír el sonido del shofar" pero a la vez Él también "oye con misericordia la voz del shofar de su pueblo Israel". El sonido del shofar, que rememora el hálito divino, ingresa en nuestros oídos para ablandar nuestros corazones, y a la vez la voz de nuestro Shofar ingresa a los oídos de Dios para instándolo a moverse del Trono de la justicia al Trono de la misericordia.

Quiera Dios incribirnos y sellarnos en el Libro de la vida, la bendición, la paz y el sustento
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