'...lento de habla y lento de lengua soy yo...' (Shemot 4, 10)

Cuando Dios llamó a Moshé para liberar a los hijos de Israel de Egipto, Moshé argumentó que era 'lento de habla’ (Shemot 4, 11). Algo similar ocurrirá la semana próxima. '¿Cómo me va a escuchar el faraón si yo soy tartamudo?' (Shemot 6, 12), dirá Moshé a Dios.

 

¿Por qué Dios elige a una persona así para liderar a Su pueblo? Entre los seiscientos mil hebreos que salieron de Egipto...¿no había nadie mejor que él? ¿nadie podía cumplir con esa misión sin necesitar de un hermano que le preste la boca y hable por él?
 

Tal vez, justamente por ello Dios lo quería a Moshé. La misión de Moshé no era misión de un día; era misión de años. Guiaría a los hijos de Israel por las arenas del desierto, recibiría la Torá y habría de enseñarla al pueblo.
 

Moshé habría de oficiar de 'puente' entre Dios y Su pueblo. Moshé sería el 'instrumento de la redención' y Dios no quería un líder que genere falsas expectativas en la gente. Dios quería que el pueblo se enamore de la Torá...¡No de Moshé! Quería que el pueblo se vea seducido por el peso de los argumentos y no por el carisma del transmisor...
 

Tal vez alguna vez les ocurrió de quedar encantados con alguna publicidad en TV. Sin embargo, haciendo memoria, uno no puede recordar si les estaban vendiendo una bebida gaseosa, un rollo fotográfico o un auto deportivo. En publicidad se suele decir en estos casos que el recurso se devoró al producto. La gente suele quedar tan embelesada ante el recurso utilizado que ni recuerda que es lo que tiene que comprar...
 

¿Cuanta gente en épocas de elecciones opta por un candidato simplemente porque habla bien? ¿O porque viste bien? ¿O porque tiene la dentadura recién hecha? Da igual...Cuando el recurso supera al producto, jamás se sabe que se esta eligiendo.
 

Y pareciera que ese era el gran temor de Dios. Podría haber elegido a un literato para enseñar la Torá y que Su pueblo quede enamorado de su lenguaje. Podría haber elegido a un locutor radial para enseñar la Torá y que Su pueblo quede enamorado de su voz. Sin embargo, eligió a Moshé, al maestro lento de habla, para que enseñe la Torá y asegurarse que Su pueblo -si lograba enamorarse- sólo se enamoraría de la Torá.

Boca prestada

Shemot

Rabino Gustavo Surazski, Ashkelon, Israel

gustisur@gmail.com

+972547675129

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