Parashat Noaj habla de la integridad de un hombre.

Es conocido el comentario de RaSHI: Para algunos, nos dice RaSHI, si era un hombre virtuoso en aquella generación de malvados, más lo sería en una generación de hombres justos. Para otros, de haber nacido en la generación de Abraham, ni siquiera hubiera sido mencionado. Para estos últimos, Noaj era un tuerto en el país de los ciegos...

Yo me inclino por la primera opinión. Siempre es más difícil conservar la virtud cuando uno está rodeado de corrupción.

Algo similar ocurre en Parashat Bereshit, que leímos la semana pasada. De acuerdo a un interesante midrash, no sólo Adam y Javá probaron del fruto prohibido. Se nos cuenta que todos los animales desobedecieron la orden divina...menos uno: un animal llamado ‘Jol’ (el ave Fenix) que se mantuvo firme en sus convicciones y –de acuerdo al Midrash- aun vive sólo en el gan eden (véase Bereshit Rabá 19, 5).

Imagino al ave fenix mirando cómo sus compañeros iban siendo expulsados delgan eden quedando aislado de toda la creación, y pensando: ‘¿Me quedo sólo con mis principios o acompaño a la corriente en su corrupción?’.

Sin embargo, no tuvo mucho tiempo para pensar...Una espada de fuego fue colocada a la puerta del gan eden, de acuerdo a la Torá para evitar que los de afuera vuelvan a entrar. A mi humilde entender, también para evitar que el de adentro se vea tentado a salir...

Llevado por la corriente, también Noaj podría haberse dejado llevar por aquella generación. ¿Qué hago?, habrá pensado. ‘¿Subo sólo a este arca con mi familia y mi integridad o me sumo a ellos?’.

Eran hombres con grandes nombres (Anshei Shem), tal como nos cuenta la Torá. Es fácil dejarse engañar cuando uno ve que el corrupto prospera y tiene reputación.

Noaj estaba sólo...Y se sentía sólo. Sin embargo optó por conservar el mejor capital que Di-s le había dado: su propia integridad. Eso es lo que lo hace un virtuoso.

Alguna vez se preguntó al célebre Jozé de Lublin: Si uno tiene un pan pequeño entero y un pan enorme mordido...¿sobre cuál debe decir el HaMotzí (la bendición sobre el pan)? Y respondió: Sobre el pequeño, porque está entero (véase Shulján Aruj, Oraj Jaim 168, 1). Porque más vale la integridad a la grandeza. Esa es la lección que nos deja Noaj.

Mejor integridad que grandeza

Noaj

Rabino Gustavo Surazski, Ashkelon, Israel

gustisur@gmail.com

+972547675129

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